ROMANESCAS
miércoles, 24 de noviembre de 2010
viernes, 8 de octubre de 2010
sábado, 4 de septiembre de 2010
martes, 31 de agosto de 2010
Segunda Romanesca
Un treinta y uno de agosto de 1982, apenas contando con doce años, ingerí mi primer buche de alcohol; era una tarde gris oscuro, lluviosa a cántaros.
Mi padre fue quien me lo ofreció, así, directo de la botella de brandy “Presidente”. Habíamos hecho una especie de expedición subiendo un cerro que la gente denominaba “Las Torres”. Una caravana incontable de almas mojadas nos encaminábamos hacia un claro en la espesura del bosque que se conoce como “Agua de Cadena”, veníamos de adorar al señor de Chalma en uno de los santuarios más folklóricos que he pisado.
Armados con mantas, lonas, plásticos, sombreros y utensilios varios, recuerdo fugazmente la enorme caminata. Pies y calcetines mojados, zapatos rotos, frío estremecedor de ese que cala los huesos (literal), el agua escurriendo deliciosamente por nuestros rostros, músculos contraídos negándose a dar un paso más, estómagos retorciéndose de hambre, caballerangos pasando a nuestro lado henchidos de soberbia cubriéndose con enormes mangas que alcanzaban a tapar a los nobles animales y, cargando nuestra tristeza a cuestas, habríamos de llegar al destino mencionado: la cima del cerro. El trayecto seguiría en empinada.
La espera de los rezagados, antes de continuar, fue eterna. La lluvia y el frío inclemente no cesaban, así que, por decisión unánime, hubo que descorchar el pomo. Mis primos Chencho y El Botas hicieron los honores. Como yo era el menor y por consiguiente el más propenso a enfermarse si no recibía una dosis de calor en el cuerpo, tomé la botella, posé mis labios rotos, pueriles y dolorosos en su boca y bebí. Poco a poco, a medida que el vital líquido bañaba mis entrañas, recuperé fuerzas y ánimo. Era como magia inusitada, revitalizante. Es muy probable que mis mejillas inocentes se sonrojaran al entrar en calor, supe que algo había cambiado en mi semblante por las miradas complacientes y traviesas de mis acompañantes.
Después de esa experiencia, todo fue gozo. La bajada del cerro nos tomó la mitad del tiempo que invertimos en subir. Montamos con plásticos unos remedos de tiendas para pasar la noche, mojados, cansados, estúpidamente perdidos en la oscuridad más intensa que haya vivido y oliéndonos unos a otros. Escuchando sonidos inimaginables a lo lejos, buscando el calor ausente en un plato de mole de olla que jamás he vuelto a probar, una taza de café y pan dulce.
Una noche para no dormir, perfecta para contar historias al ritmo de las gotas de lluvia que caían incesantes en nuestro techo improvisado. Y el frío. El frío que se nos pegó desde temprana hora y jamás nos abandonó.
Dos días después ingresé a la secundaria.
viernes, 20 de agosto de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
Primera Romanesca
“Yo no soy maestro de nada. Soy discípulo de todo.
Y estoy aquí a ver qué aprendo.”
Gabriel Figueroa
Y estoy aquí a ver qué aprendo.”
Gabriel Figueroa
Soy oriundo de Xochimilco. Lo primero que recuerdo de la infancia son mis pantalones rojos sumergiéndose en el agua y cambiando de intensidad tonal a medida que se mojaban. Espectáculo magnífico para un niño de dos años.
Pinto. Diseño. Creo.
El ejercicio creativo es inagotable. Siempre se está a la caza de espacios, formas, soportes, superficies, texturas y colores. Es inevitable. Los ojos no permiten descanso, observan, critican, analizan, componen, recrean, se regodean ante el mundo visible y -a veces- invisible.
Llegar a la Escuela Nacional de Artes Plásticas prácticamente fue por consecuencia natural. El dibujo ha sido, desde que tengo uso de razón, mi motivo, mi medio para comunicarme; herramienta imprescindible.
Trabajé a la par en el taller de litografía “Kyron Ediciones Gráficas”. Conocí de cerca la obra de Tamayo, Toledo, Cuevas y algunos otros, quienes elaboraban sus originales en las piedras para que el equipo del taller hiciera el tiraje de doscientas copias como mínimo. Yo era aprendiz. Humedecía las piedras antes de la tinta y la impresión.
Participé en diversas emisiones del concurso de Cartel para la Muestra Internacional de Cine sin mayor éxito que el fogueo que da enfrentar a un grupo de diseñadores que buscan lo mismo que tú en principio: éxito fácil y barato.
Diseñé numerosos logotipos para concursos y particulares, de los cuales rescato dos de ellos: uno para un taller de cerámica “Arte y Magia de México” que vende sus productos (móviles) en tiendas departamentales como Sanborns. El otro, un logotipo conmemorativo del 25 aniversario del plantel donde laboro desde hace 16 años, del cual se realizó una placa, papelería membretada y artículos varios.
He colaborado con la empresa “Publimedmor” en la elaboración de folletos, carteles, tarjetas de presentación y flyers para los “Laboratorios Clínicos El Chopo”.
El contacto con las prensas de offset, las tintas, el papel, las guillotinas, etc., hacen ver al diseño con otra perspectiva. Es real.
A mi ingreso en la SEP, al subsistema DGETI, en el plantel Cetis 2, vino una participación activa docente. Primero en la elaboración del plan de estudios de la especialidad de Diseño Decorativo así como en el programa de las asignaturas Diseño I y Diseño II. Luego fungí como Jefe del área de Medios y Métodos Educativos durante el transcurso de un año. En este periodo de gestión cuasi administrativa, tuve a mi cargo un equipo de dibujantes con los cuales resolvimos problemas de material didáctico básicamente, realización de folletos informativos, espectaculares para eventos culturales, diseño de credenciales, aunque también enfrentamos la logística en la organización de entrega de diplomas y ceremonias de diversa índole. Durante mi ejercicio en ese departamento se llevó a cabo la señalización de áreas comunes del plantel, para lo cual utilizamos lámina oxidada al natural como soportes y recorte de vinil para los pictogramas.
En el transcurrir de la docencia se aprende sobremanera si se quiere aprender. El trabajo colaborativo con los estudiantes reditúa a largo plazo. Con la inquietud que dan los espacios arquitectónicos de la escuela así como los espacios planos de los muros que día con día están presentes, la consecuencia lógica es CREAR. No se concibe otra cosa. "La forma aparece cuando el espíritu se desvanece", ya lo decía un gran escritor.
De tal suerte que, bajo la licencia de los directivos en turno, he dado rienda suelta a proyectos efímeros como ofrendas de día de muertos a manera de altares o escenarios temáticos monumentales. Uno de los más memorables fue el dedicado a “Santo El Enmascarado de Plata”, del cual se realizó toda una parafernalia sin precedentes en el plantel. Invitaciones, papel picado alusivo, paneles, vídeo, fotografía y la cobertura de dos importantes noticieros matutinos de las principales cadenas televisivas.
Al día de hoy, está en espera -de ser aceptado el presupuesto- un proyecto mural: “La Educación Media Superior” que se pintará en la biblioteca del Cetis, con la participación de toda la comunidad.
La actualización constante de la docencia me ha conducido a sendos cursos de Photoshop CS2 y Macromedia Director, así como la certificación de Microsoft y su plataforma de Office. Actualmente imparto clases de Diseño, Dibujo y Proyectos en la especialidad de Diseño Industrial.
Cursé 3 años en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Las artes plásticas y el diseño son difíciles de conjugar pero se enriquecen y nutren si se sabe diferenciar el oficio. Ninguna está sujeta o supeditada a la otra. La forma y el sentido compositivo unifican criterios en ambas disciplinas.
La puesta dancística “En Busca del Espíritu. Jardines Santuarios” en Los Talleres de Coyoacán provocó mi incursión en este medio al participar en el diseño de maquillaje de los bailarines, así como en el vestuario y utilería en general. Experiencia gratísima de “body painting” no convencional puesto que utilicé materiales como barro, caolín, óxidos y pigmentos naturales, a manera de la tribu rarámuri.
Composición. Es lo que me mantiene activo todos los días. Mi principal preocupación a la hora de enfrentar el espacio visual. La estética y la funcionalidad como medio de expresión. Creación de armonía. Creación de coherencia formal, ni más ni menos.
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